domingo, 14 de septiembre de 2008

NOTA DE ALEJANDRO STORNI A P.F.

Alfonsina Storni


Nota de Alejandro Storni
22/11/95

Estimada amiga:
Le envío esta foto de Alfonsina, alegre y optimista como
siempre hubiera querido verla; pero "el hombre propone y Dios dispone".
Espero que sea de su agrado.
Reciba usted, Perpétua, un fuerte abrazo.

Alejandro Storni

ALGUNOS AMIGOS



Algunos Amigos:

María Clara Segobia (Escritora del Brasil)

Bem Molar (Músico Argentino)

con P.F.

EXPOSICION-TRAYECTORIA

Perpétua Flôres frente a su Exposición-Trayectoria en el Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, Capital.

viernes, 12 de septiembre de 2008

PROVERBIOS PORTUGUESES

< La belleza es el principal don que Dios nos da y el primero que nos quita.

> La alegría es una careta, la felicidad una sonrisa.

< La conciencia limpia es la mejor almohada.

> Malo cocinero es aquél que no lame los dedos...

LOS HELADOS








Los helados ya eran saboreados en la China, hace 5000 años.
Séneca censuraba a todos por el abuso del "hielo dulce" que en 1550 llegó a su país.
Luego, naturalmente, como se había hecho con el vino y con el café,
la Iglesia Católica prohibió el uso por sus fieles.
En Roma fue preparado por Don Talento.
De Florencia a París, postre predilecto de los Médicis,
que contrataron varios cocineros de Roma para prepararlo,
con hielo y con jugo de frutas, en finísimas copas y no en los cucuruchos de hoy
que a veces son más sabrosos que el propio helado...
Nerón lo adoptó en la Corte, pero como él era muy pulcro -en ese rubro solo...-
para su propio consumo, hacía hervir el agua primero...
No dice pero, naturalmente no hervía el hielo... dedujimos nosotros.

VIDA REAL

Mi amiga Norma había empezado una dieta para adelgazar,
hacía dos semanas, cuando nos encontramos.
Le pregunté al respecto, si estaba dando resultado.
No sé si fue mi mirada inquisidora, pero me contestó,
algo conformada:
- No estoy más delgada y sí menos gorda...








miércoles, 3 de septiembre de 2008

RUIDO DE PÁJAROS

Quiero que mis versos
puedan sonar en tu corazón
como el zumbido de un viento duro
que se arrastra por las hierbas.

Quiero hacer ruido de pájaros
en tu alma ensoñadora
para que salga una canción
como los truenos lejanos
que traen la lluvia.

Quiero vibrar en un poema
como el sonido verde
de la campana rota.

Arrimarle voces por lo menos
al torrente sonoro de un río blanco
que pasa cantando.


Carlos Splausky